lunes, 18 de enero de 2010

TIPOS DE INSTRUMENTOS PARA CADA UNO DE ELLOS

Dominio Cognitivo:


La ejecución de las estrategias de aprendizaje ocurre asociada con otros tipos de recursos y procesos cognitivos de que dispone cualquier aprendiz. Diversos autores concuerdan con la necesidad de distinguir entre varios tipos de conocimiento que poseemos y utilizamos durante el aprendizaje (Brown. 1975; Flavell y Wellman, 1977). Por ejemplo:

1) Procesos cognitivos básicos: se refieren a todas aquellas operaciones y procesos involucrados en el procesamiento de la información, como atención, percepción, codificación, almacenaje y mnémicos, recuperación, etcétera.

2) Base de conocimientos: se refiere al bagaje de hechos, conceptos v principios que poseemos, el cual está organizado en forma de un reticulado jerárquico (constituido por esquemas). Brown (1975) ha denominado saber a este tipo de conocimiento; también usualmente se denomina "conocimientos previos".

3) Conocimiento estratégico: este tipo de conocimiento tiene que ver directamente con lo que hemos llamado aquí estrategias de aprendizaje. Brown (ob. cit.) de manera acertada lo describe con el hombre de: saber cómo conocer.

4) Conocimiento metacognitivo: se refiere al conocimiento que poseemos sobre qué y cómo lo sabemos, así como al conocimiento que tenemos sobre nuestros procesos y operaciones cognitivas cuando aprendemos, recordamos o solucionamos problemas. Brown (ol). cit.) lo describe con la expresión conocimiento sobre el conocimiento.

Estos cuatro tipos de conocimiento interactúan en formas intrincadas y complejas cuando el aprendiz utiliza las estrategias de aprendizaje. Si bien se ha puesto al descubierto. A través de la investigación realizada en estos temas, la naturaleza de algunas de las relaciones existentes entre dichos tipos de conocimiento, es evidente que aún nos hace falta más información para comprender globalmente todo el cuadro de relaciones posibles entre éstos.

Los procesos cognitivos básicos son indispensables para la ejecución de todos los otros procesos de orden superior. Aquellos se ven poco afectados por los procesos de desarrollo; desde edad muy temprana, los procesos y funciones cognitivos básicos parecen estar presentes en su forma definitiva, cambiando relativamente poco con el paso de los años. Una excepción que destaca es la referida a la supuesta capacidad creciente de la memoria de trabajo (operador M: espacio mental) con la edad (de la niñez temprana a la adolescencia), tal como lo han demostrado algunos investigadores neopiagetianos por ejemplo R. Case y J. Pascual-Leone.

Dominio Psicomotriz:


La psicomotricidad en este ciclo va a responder ante los siguientes instrumentos de desarrollo y aprendizaje:

A. Agrupamientos

El trabajo de educación psicomotriz, junto a ser una propuesta personal de cada tutor pasa por ser una alternativa en el ciclo. Una de las formas de dar respuesta al desarrollo curricular del ciclo y a su intervención global puede ser a través de las actividades psicomotoras programadas inter e intraciclos. Se podrán garantizar así decisiones educativas comunes, a la vez que se estimula y facilita el desarrollo diferencial de cada nivel.

Por otra parte, en el caso de existir maestros especialistas de Educación Física, Musical y/o maestros de educación especial o de apoyo que opten por una práctica psicomotriz para desarrollar total o parcialmente sus programas trimestrales y/o anuales, se conseguirá una coherente coordinación de objetivos y actividades, pudiendo reforzarse programas y las diferentes áreas curriculares desde una propuesta común. Por otra parte podrán distribuirse tareas psicomotoras entre los diferentes profesionales que intervengan en el aula, evitando duplicidad y complementándose en equipo.

En el caso de contar con alumnos con necesidades educativas especiales o con dificultades de aprendizaje, la práctica psicomotriz educativa va a facilitar la realización de agrupamientos diferentes, desde donde los apoyos podrán reforzar bien individual o bien grupalmente, facilitando la consecución de las adquisiciones necesarias para la integración real, desde un espacio de placer y juego donde todos los niños o niñas pueden tener un lugar de encuentro.

En los agrupamientos, la práctica psicomotriz educativa va a ser coherente con la necesidad de favorecer el principio de interacción y de flexibilidad, adecuado a la homogeneidad educativa dentro del respeto a la heterogeneidad de cada grupo.

En el caso de escuelas unitarias, o en centros con pocas unidades y profesorado, la educación psicomotriz podrá ser asumida desde un único maestro que pueda ofertar un trabajo homogéneo a diferentes unidades del mismo ciclo, o de varios ciclos y/o etapas, incluso actividades psicomotoras comunes entre centros y/o unidades de la misma zona.

El aprendizaje se basa en la motivación, en la imitación y en el contraste, entre otros factores. En esta situación, el compartir sesión de psicomotricidad entre varias unidades y/o alumnado de diferente procedencia va a convertirse en un elemento motivador y facilitador desde un espacio de juego y comunicación.

B. Materiales curriculares y recursos

Con el apoyo del material que presentamos, el equipo docente podrá seleccionar y en su caso adaptar o modificar los recursos psicomotores, de acuerdo a la realidad de su centro, a las características del alumnado y a las posibilidades, intereses o idoneidad curricular de cada momento.

Desde este material y fichero se busca ofrecer un modelo útil y funcional de materiales, que favorezcan la diversidad, la opcionalidad y la interacción, dentro de un soporte organizado. A partir de este material se podrán tomar decisiones referidas a la adquisición de otros materiales que puedan complementar su utilización, buscando una rentabilización de espacios y recursos. También se podrán tomar decisiones referidas a la realización de talleres o materiales que faciliten el trabajo tanto del profesorado como de los alumnos y alumnas.

Este fichero y su uso pueden ser la excusa para una relación interciclos y/o intercentros, desde la propuesta y desarrollo de una sala o espacio psicomotriz, parte o generadora de una ludoteca o «unidad psicomotriz», que con recursos y materiales comunes puedan ser utilizados y planificados por diferentes maestros y profesionales que trabajen en la misma zona o centro, foco de dinamización y encuentro didáctico, actitudinal, y conceptual.

C. Espacios y tiempos

Los espacios destinados a la práctica psicomotriz, tanto exteriores como interiores, se caracterizan por su accesibilidad y ambiente acogedor. Si se plantea desde esta práctica la búsqueda del placer sensoriomotor, de la simbolización, etc., se deberá contar con una sala adecuada. Un espacio que facilite la comunicación y los desplazamientos fluidos y de acuerdo a los niveles básicos de seguridad.

Un espacio bien iluminado, cálido, con una disposición confortable y con buena visibilidad, con materiales agradables y multiusos, junto a complementos que favorezcan la comunicación (espejos, telas, pinturas, maquillajes, etc.) y la simbolización (telas, muñecos, picas y aros, etc.), el trabajo sensoriomotor (cojines de foam, espalderas, cuerdas, colchonetas, suelo cálido de moqueta o madera, etc.).

Un espacio que sea utilizado por los tutores de acuerdo a las necesidades del centro, desde una organización temporal flexible y en función de las posibilidades y necesidades de los ciclos. Priorizando su uso de acuerdo a las edades y características de los niños o niñas, pero sin una confrontación por su uso por otros maestros especialistas, como el de Educación Física, Música o los apoyos.

D. Entorno social y familiar

De igual forma, la práctica psicomotriz tiene una amplia implantación en el refuerzo y trabajo reeducativo y/o terapéutico en aquellas situaciones en que la comunicación ha sido disgregada o alterada dentro del entorno familiar de niños y adolescentes (problemas del habla y lenguaje; disfunciones de la personalidad; situaciones de mal apego; alteraciones en la relación afectiva con los padres y/o otros miembros de la familia; situaciones de maltrato, abandono, etc.; problemas de autonomía personal, autoestima, ansiedad, etc.).

La coordinación y seguimiento de la intervención psicomotriz que otros equipos y entidades llevan a cabo, en los diferentes ámbitos educativo y preventivo, reeducativo o terapéutico, van a garantizar una correcta actuación ante determinadas situaciones, así como una toma de postura ante las necesidades y realidad de determinados niños o niñas ante los que se desean buscar respuestas desde el entorno educativo.

Dominio Afectivo:



El criterio que sirve de base para la discriminación de las categorías de los objetivos en el campo afectivo es el grado de interiorización que una actitud, valor o apreciación revela en la conducta de un mismo individuo. Los objetivos del campo afectivo se manifiestan a través de la recepción, la respuesta, la valorización, la organización y la caracterización con un valor o un complejo de valores.

El instrumento usar en esta ocasión es una escala de estimación o valorativa por que esta permitirá valorar las actitudes del niño de forma precisa durante su proceso y su desempeño durante este con sus actividades y interacción con sus compañeros.

Otra de las formas efectivas de recopilar información sobre el progreso del estudiante en éste dominio es mediante la observación, listados de verificación, o escalas de calificación que incorporen los indicadores de progreso, o mediante registros anecdóticos y la entrevistas con el maestro, para obtener información sobre las actitudes y los intereses del estudiante.


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